Devenir azul

 






Hace dos años conocí un bodegón azul, aunque todavía no devenía en él. 
El azul es el color del amor porque el amor son las olas del mar y el cielo de Higüey.
 El azul es un vaso de agua fresca que no se le niega a nadie, entonces, 
el azul es el color de la esperanza y la hospitalidad.
La libertad, naturalmente, es azul, por lo mismo: azul es el cielo y 
azul es el mar donde encontraron la ruta hacia la libertad mis ancestros;
es el hogar de Yemayá y de las sirenas-manatíes. 
Yo quise devenir azul porque es el color de los grandes misterios que se nos escapan de las manos: 
el amor, la esperanza y la libertad.  

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